Culiacán, Sinaloa.- El norte del país, según las primeras crónicas españolas y los relatos de la conquista, es un lugar de miseria, dolor, sufrimiento, fatiga, un espacio de lamentación, muerte, sed, inanición, y el dibujo desértico en su connotación más terrible, afirmó la académica Elizabeth Moreno Rojas. Al participar en el primer día de las Jornadas de Lingüística y Literatura 2010, organizadas por la Unidad de Investigación Lingüística y Literaria de la Facultad de Filosofía y Letras, Moreno rescató la presencia y representación del norte de México en relatos de la Conquista y la Revolución Mexicana.

Su ponencia pertenece a un trabajo más amplio, llamado Imágenes geo poéticas de la representación del Norte de México, en el que revisa dos imágenes: el norte como un lugar desértico y un lugar de violencia y barbarie. “En las primeras crónicas españolas antes de la conquista hay numerosas referencias a este vasto territorio, al espacio norteño se le describe como un territorio de extensión bárbara, por la extensión y las características de sus habitantes”, explicó. Los conquistadores, añadió, abordan la extensión con la misma valoración que lo hicieron los pueblos mesoamericanos, lo describen como un lugar vacío, desolado y de muerte.  En los textos de la revolución de los autores del norte, añadió, tienen otra valoración, pues narran las proezas de quienes protagonizan gestas heroicas, de su gente, de lo buenas que son las mujeres del norte.  “La representación del norte como un lugar de extensión bárbara está consignada en un sinnúmero de textos, ha sido un acervo del que se nutren las ficciones literarias, lo que ha generado simbolizaciones distintas a las regiones del país, que aún hoy están en el imaginario colectivo. Sin embargo no hay una imagen verdadera, son múltiples discursos, imágenes temporales”.  José Javier Villarreal, de la Universidad de Nuevo León, habló de Fray Servando, Las memorias y el Padre Mier, una obra en la que utiliza a un personaje ficticio para contar su vida “El Padre Mier en sus memorias construye un género de géneros, la temperatura de lo narrado puede configurar varios rostros, sin desdecirse o negarse, sino complementarse”, La suya, dijo, es una literatura periférica y descentrada, que desde la periferia se impone.

La inauguración
Al dar la bienvenida a los estudiantes y los académicos que participan en las Jornadas de Lingüística y Literatura, Maritza López, coordinadora de la Unidad de investigación Lingüística y Literaria, destacó que estas son una oportunidad de reunión con académicos de todo el país, especialistas en los temas que disertarán. Gerardo Valencia, director de la facultad, comentó que las actividades se enmarcan en el Centenario de la Revolución y Bicentenario de la Independencia, y el propósito es dar algunas respuestas a lo que hoy en día se está reflexionando. Juan Eulogio Guerra, vicerrector de la región centro, de la UAS, fue quien inauguró las jornadas.